sábado, 26 de mayo de 2012

TUS EMOCIONES


TRABAJA ÉSTAS EMOCIONES...Y SANA TU CUERPO!

IRA RABIA, FRUSTRACION, AGRESIVIDAD
Observemos, una persona iracunda, violenta y agresiva que enrojece fácilmente de ira suele tener problemas biliares, y en muchos casos le han debido extirpar la vesícula porque el calor interno generado por su rabia ha calcificado la bilis formando piedras.
Sanación:
La Ira se cura con amabilidad. Desarrollando la generosidad de dar y de recibir... Reduciendo proteínas y aumentando vegetales en la dieta.
Escuchando música Barroca (Vivaldi, Mozart, Bach,Bethoven) .
Mírate al espejo durante 5 minutos cada día y practica tu mejor sonrisa. Consérvala en la mente o hazte una fotografía y repítela siempre que puedas durante el día.
Frase maestra: Canalizo mi vitalidad de forma efectiva
Mantra Sanador Elemento madera: YAM
También, visualizando el color verde. La naturaleza es un sanador enormemente verde. Sal al campo descálzate ya barza a los arboles. Descarga en ellos tu energía negativa y reponte de
Su energía verde y pacífica. Practica gimnasia yoga, o cualquiera de las técnicas de artes marciales.
MIEDO INSEGUIRDAD Y FOBIAS
Cuida esos riñones mediante la Bondad y la Paz. Libérate del miedo.
Sanación:
Relajarse mirando el mar o el río o espacios grandes de agua.
Bailando música de danza de tambores descalza.
Desarrollando la creatividad.
Dejando que la imaginación calenturienta que poseen cree formas y se vacíe de fantasmas. Desarrollando la fe en ellos mismos. La cristaloterápia sería una buena técnica y la reflexología podar la ayudaría conectar con ellos mismos.
El aroma de jazmín sedaría sus miedos y en general toda la aromaterapia de flores del elemento agua.

No dejes de poner la atención en tus pies cada día durante 5 minutos mientras les sonríes. Visualiza azul oscuro.
Frase maestra: Yo soy capaz de resolver cualquier situación.
Mantra sanador elemento Agua: BAM
LA SOBERBIA, LA IMPACIANCIA LA PRISA, EL ODIO
Son enfermedades del corazón y del sistema circulatorio.
Sanación:
Se curan con Amor y Felicidad. Aceptándonos como somos y desapegándonos del EGO. Observando nuestros propios errores cada vez que veamos uno en los demás. Reflexiona cada noche ¿Cuántas oportunidades de dar amor has perdido hoy? Cuidado el corazón es muy delicado, no apliquéis técnica sin pasar por terapia. Visualiza el rojo brillante.
Frase Maestra: “tengo todo cuanto necesito”… eso produce felicidad.
Mantra sanador elemento Fuego: RAM
STRESS TRISTEZA DESESPERACION
Son enfermedades del Pulmón, sistemas respiratorios.
Sanación:
Se curan con Valor y el ánimo.
Bailar música de jazz nos hará sentirnos fuertes y valientes. Vestir colores alegres y mezclados de blanco. La acupuntura o digito puntura son terapias muy adecuadas. Si te sientes muy angustiado abre la ventana o ve al campo ponte en posición de perro arqueada la columna hacia abajo y ruge desde el fondo de tu ombligo por 6 veces con todos tus pulmones, tomando aire cada vez lentamente hasta llenar tus pulmones. Te resultara tonificante. La meditación de la sonrisa taoista te hará sentirte contento contigo mismo. Y Huele. Huele aromas, huelle lluvia, tierra, flores, personas, huele la. Vida La aromaterapia es especialmente indicada. Visualiza el color Blanco.
Frase maestra: Yo puedo y deseo ser feliz.
Mantra sanador elemento Espacio (Metal): EH




PREOCUPACION CULPA LIMITACION
La victima de estos problemas es el estomago y el bazo, lo cual afecta al sistema inmunológico.
Sanación:
La medicina es la Belleza, la Justicia y las Posibilidades sin límite.
Practica el canto, no importa que sepas la canción o que te inventes letras y músicas. Deja que fluya los sonidos de tu garganta te liberara de preocupaciones. Viste de amarillo ocre y naranja, te sentirás fuerte. Toma infusiones de plantas solares como caléndula, manzanilla,
Tomillo. Modela figuras con arcilla mientras piensas en enormes campos de trigo mecidos por el viento.
Frase maestra: Siempre hice todo lo mejor que supe. Mantra sanador Elemento Tierra: LAM                

EL ELEFANTE ENTERO

EL ELEFANTE ENTERO [ O DE VERDADES, ACUERDOS Y DESACUERDOS…


  
EL ELEFANTE ENTERO / de Paul Ferrini
Del libro El Despertar
Paul Ferrini reside en los Estados Unidos
y es autor de más de 30 libros.
Su libro Amor Sin Condiciones ha sido un best-seller internacional de los últimos diez años.
Sus libros más recientes son Las leyes del amor y El poder del amor
"En todos los juicios que yo hago sobre ti, hay un juicio sobre mí mismo... Y ambos son igualmente ciertos o falsos. Mientras piense que yo estoy en posesión de la verdad y tú no lo estás, crearé separación, desigualdad y estableceré las bases para que el sufrimiento se instale en mi vida. Lo mismo ocurre si pienso que tú posees la verdad y yo no.
La realidad es que ambos poseemos una parte de la verdad y una parte de ilusión. Los dos miramos al mismo elefante, pero tú ves la cola y yo veo el tronco. Cuando se mira por separado, la cola y el tronco parecen que no tienen nada en común. Sólo cuando se ve la totalidad del elefante es cuando la cola y el tronco, unidos, cobran sentido. No importa cuánto me esfuerce, me es imposible ver el significado de tu parte. La cola no comprende ni el porqué, ni la razón del tronco. La única forma en la que admitiré tu experiencia es aceptarla como cierta, de la misma manera que acepto la mía como tal.
Debo dar la misma credibilidad a tus percepciones que a las mías. Hasta que no establezcamos esta igualdad, la semilla del conflicto permanecerá entre nosotros. No es necesario que diga que tú tienes razón y que yo estoy equivocado. No necesito reemplazar mi verdad por la tuya, o vivir mi vida según tus premisas. Ni tampoco es preciso que diga que tú estás equivocado y que insista en que debes vivir tu vida según mis condiciones. Estas exigencias provienen de la inseguridad y de la falsa creencia de que, para amarnos los unos a los otros, debemos estar de acuerdo. No es cierto.
Para amarte debo aceptarte tal y como eres. Es lo único que debo hacer. ¡Pero eso es mucho! Aceptarte a ti tal y como eres, es una proposición tan profunda, como aceptarme a mí mismo tal y como soy. Es una tarea formidable, dada mi poca experiencia en este campo.
Permitir que tengas tu experiencia es el principio. Aprendo a respetar lo que piensas y sientes incluso cuando no me gusta o no estoy de acuerdo con ello. Incluso aunque me disguste.
En lugar de hacerte responsable del dolor que siento en relación a ti, aprendo a enfrentarme a mi propio dolor. Mi reacción a tu experiencia -positiva o negativa- me proporciona información sobre mí mismo.
El compromiso conmigo mismo y contigo es trabajar con mi propio dolor, no responsabilizarte a ti de él.
Sólo cuando te devuelva el don de tu propia experiencia, sin imponerte mis propios pensamientos y sentimientos sobre ella, te amaré sin condiciones.
Cuando acepte tu experiencia tal cual es, sin sentir la necesidad de cambiarla, te respetaré y te trataré como a un ser espiritual.
Mis pensamientos y sentimientos tienen importancia en sí mismos, pero no como comentarios o acusaciones a tu experiencia. Al comunicar lo que pienso o siento sin hacerte responsable de mis y sentimientos, acepto mi propia experiencia y permito que tú tengas la tuya.
En las relaciones, al igual que en la conciencia, las dos caras de la moneda deben ser aceptadas como igualmente valiosas. Una persona no superará el conflicto hasta que la experiencia de ambas haya sido respetada.
La cuestión no es nunca el acuerdo, aunque lo parezca. La cuestión es: ¿Somos capaces de respetar nuestra experiencia mutuamente?
Cuando sentimos que la otra persona nos acepta tal y como somos, tenemos la motivación para adaptarnos el uno al otro. Adaptarse es hacerle al otro un lugar junto a nosotros; es no imponerse ni que se nos impongan.
Una vez que se llega a la adaptación, ambas partes moran juntas. El hombre y la mujer, el blanco con el negro, el rico con el pobre, los judíos con los cristianos. Aceptar nuestras diferencias es honrar la humanidad que tenemos en común, es bendecir mutua y profundamente la experiencia que compartimos.

De modo que la cola y el tronco discutirán hasta ponerse morados y ninguno de los dos ganará la discusión. Ambas experiencias son igualmente válidas. Al permitir que esto sea posible, el elefante empieza a cobrar forma. Al aceptar la validez de tu experiencia sin intentar cambiarla, sin intentar que sea algo más parecida a la mía, mi propia experiencia empezará a adquirir un mayor significado.
Cuando te contemplo como a un igual y no como a alguien que precisa ser educado, reformado o determinado, el significado de nuestra relación se revela por sí mismo. Cuando se le da la bienvenida a cada parte, el todo empieza a tomar forma y resulta más fácil comprender y apreciar el significado de las partes.
Un mundo que pretende conseguir un acuerdo, encontrará conflicto y sectarismo. Un mundo que proporciona un espacio seguro a la diversidad, encontrará la unidad esencial para convertirse en entero.
Frente a los opuestos tenemos dos opciones: resistirlos o abrazarlos. Si los resistimos, provocaremos un conflicto entre el yo y el otro. Si los aceptamos, los integraremos como agentes dinámicos y originaremos una transformación alquímica en el interior del yo."                   


LA DEPENDENCIA AFECTIVA


En la dependencia afectiva, el amor hacia el otro presenta varias características en común con las dependencias en general, aunque hay una diferencia fundamental: la dependencia se desarrolla hacia una persona y esto hace que sea más difícil reconocerla y combatirla.

Es normal que en una relación, en particular durante la fase del enamoramiento, se sienta una especie de dependencia, el deseo de “fundirse” con el otro; pero este deseo, a medida que la relación se estabiliza, tiende a disminuir. En la dependencia afectiva, en cambio, el deseo de fusión permanece inalterado con el pasar del tiempo y es más, tiende a aumentar.

El dependiente se dedica completamente al otro, buscando exclusivamente su bienestar, sin considerar el propio, como en cambio debería suceder en una relación “sana”. Los dependientes afectivos, ven en el amor la resolución de sus problemas, que con frecuencia tienen origen profundo, como los “vacíos afectivos” de la infancia. La pareja asume el rol de un salvador, se convierte en el objeto de la existencia; su ausencia, aún temporal, da la sensación al sujeto de no existir (Du Pont, 1998). Quien sufre de dependencia afectiva no logra vivir y disfrutar el amor en toda su dimensión de profundidad e intimidad. A causa del miedo al abandono, a la separación, a la soledad, se tiende a negar los propios deseos y necesidades.; se usa una “máscara” para repetir antiguos libretos del pasado, los mismos que han obstaculizado el propio crecimiento personal.

Justo por estos motivos, casi siempre este tipo de personalidad dependiente escoge parejas “problemáticas” que sufren, a su vez, de otros tipos de dependencia (drogas, alcohol, juego, etc.). Esto siempre con el fin de negar las propias necesidades, porque es el otro quien necesita ayuda. Pero esta es una ayuda “enferma” que se convierte en “co-dependencia”; es más, refuerza la dependencia del otro, para que así pueda ser siempre “nuestro” (obviamente, todos estos son mecanismos inconscientes). En estos casos la persona no es absolutamente capaz de salir de una relación que, ella misma admite, es sin esperanza, insatisfactoria, humillante y a menudo autodestructiva. Además, desarrolla una verdadera sintomatología como ansia generalizada, depresión, insomnio, falta de apetito, melancolía, ideas obsesivas. Casi siempre hay incompatibilidad del alma, falta de respeto, proyectos de vida diferentes si no opuestos, necesidades y deseos que no se pueden compartir, además de pocos momentos de unión profunda y de satisfacción recíproca.
Quien sufre de este tipo de dependencia se identifica con la persona amada. La característica en común de los dependientes de amor es el miedo a cambiar. Llenos de miedo hacia cualquier tipo de cambio, impiden el desarrollo de las capacidades individuales y sofocan todos sus deseos e intereses. Los dependientes afectivos están obsesionados por deseos irrealizables y expectativas irreales. Consideran que estando siempre ocupados con el otro, la relación se puede volver estable y duradera. En cambio, las situaciones de desilusión y resentimiento que se pueden verificar, los precipita hacia el miedo de que la relación no pueda ser estable y duradera y así el círculo vicioso recomienza, a veces “amplificado”. No nos damos cuenta que el amor tiene necesidad de honestidad e integridad personal, porque el amor es un crecimiento mutuo, un dar y recibir recíproco entre personas que se aman. Los afectos que implican miedo y dependencia, típicos de la dependencia afectiva, están destinados, por el contrario, a destruir el amor. Quien sufre de esta dependencia vive tan atento de no herir al otro, que no se da cuenta que en este modo acaba hiriéndose a sí mismo.

Con frecuencia, aunque no siempre ni necesariamente, la persona amada es inalcanzable para aquel que depende de ella. Es más, en estos casos se puede afirmar que la dependencia se basa sobre el rechazo y aún, si éste no se verifica, el supuesto amor no duraría. En efecto, la dependencia se alimenta del rechazo, de la negación de sí mismo, del dolor implícito causado por las dificultades y crece en modo proporcional a cuánto éstas sean irresolvibles. Cabe citar a propósito las consideraciones de la psiquiatra Marta Selvini Palazzoli, quien considera que aquello que encadena a la dependencia afectiva es la injustificada, absurda, desconsiderada presunción de poder resolver la situación. La presunción de lograr, tarde o temprano, hacerse amar de quien no quiere amarnos, o nos ama en un modo que no es el que pretendemos.

La dependencia afectiva se presenta sobre todo (pero no exclusivamente) en el sexo femenino y en todas las edades. Son mujeres frágiles que, buscando continuamente un amor que las gratifique, se sienten inadecuadas. Son mujeres con dificultad a ser conscientes de sí mismas y de su derecho al bienestar, que no han aprendido aún a amarse y no a amar demasiado, que amar significa poder estar en una relación sin depender y sin limosnear atención y continuos pedidos de afirmación. En las relaciones afectivas, estas personas limosnean atenciones y afirmaciones continuas porque esto las ayuda a sentirse seguras y fuertes, contrastando así la impotencia, el malestar, el vacío afectivo que perciben a nivel personal.

Actualmente, la dependencia afectiva no está clasificada como una patología en los diversos sistemas de diagnóstico psiquiátrico, como el DSM IV, pero se está tratando de incluirla entre los varios trastornos contemplados en ellos, aunque investigaciones al respecto como la de Giddens, la consideran un trastorno autónomo. Según este último, la dependencia presenta algunas características específicas: -La “ebriedad” (el sujeto dependiente, en efecto, siente una especie de ebriedad en la relación con la pareja, quien es indispensable para sentirse bien). -La “dosis” (el sujeto, en efecto, busca “dosis” siempre mayores de presencia y de tiempo que pasa con la pareja. Su ausencia lo arroja en un estado de postración (similar a la abstinencia de droga). El sujeto existe sólo cuando está la pareja y no basta el pensamiento para tranquilizarlo, siente la necesidad de manifestaciones concretas y continuas. No es raro que el aumento de estas “dosis” excluya la pareja del resto del mundo. Si la dependencia es recíproca, la pareja se “alimenta” de sì misma. El otro es visto como una evasión, como la única forma de gratificación en la vida. Las actividades normales cotidianas vienen descuidadas regularmente. La única cosa importante es el tiempo transcurso con el otro porque es la prueba de la propia existencia, sin èl no se existe, es inimaginable pensar la vida sin el otro. Todo esto revela un bajo nivel de autoestima, seguido de sentimientos de vergüenza y remordimiento. En algunos momentos de “lucidez”, se logra ver la realidad de la relación, se intuye que la dependencia es nociva y que es necesario acabarla. Pero regresa la sensación de vacío, de ansia, de ser dependiente y esto refuerza el bajo nivel de autoestima personal, impulsando aún más hacia el otro que acoge y perdona, a veces feliz de poseer. Así, cada intento por salvarse de la propia dependencia falla.

A estas características comunes a todas las dependencias, elaboradas por Giddens, yo agregaría otra: el MIEDO. Miedo obsesivo y fóbico de perder la persona amada, que se alimenta y crece enormemente con cada señal negativa que se percibe. A veces basta encontrarse inesperadamente solo o no recibir una llamada para sentir miedo de un abandono definitivo.

Además, en el sujeto que sufre de este tipo de dependencia es posible encontrar una especie de ambivalencia afectiva que se puede resumir en la máxima del poeta latino Oviedo: “No puedo estar contigo ni sin ti”. “No puedo estar contigo” por el dolor que se siente con las humillaciones, maltratos, traiciones y todo lo que se soporta. “No puedo estar sin ti” porque es indescribible el miedo y la angustia que se sienten sólo pensando que se pueda perder la persona amada.

En resumen, son síntomas de la dependencia afectiva:

Miedo de perder el amor
Miedo del abandono, de la separación
Miedo de la soledad y de la distancia
Miedo de mostrarse tal y como se es
Profundo sentimiento de culpa y/o rencor y rabia
Sensación de inferioridad de frente a la pareja
Implicación total y vida social limitada
Celos y posesión
Quisiera concluir con una consideración personal:

Un amor auténtico nace del encuentro entre dos unidades y no entre dos mitades.

“Cuando justificamos sus malhumores, su mal carácter, su indiferencia, o los consideramos consecuencias de una infancia infeliz y tratamos de convertirnos en su terapeuta, estamos amando demasiado.

Cuando no nos gustan su carácter, su modo de pensar ni su comportamiento, pero nos adaptamos pensando que si seremos bastante atractivas y afectuosas él querrá cambiar por nuestro amor, estamos amando demasiado.

Cuando la relación con él mete a riesgo nuestro bienestar emotivo y aún, nuestra salud y nuestra seguridad, estamos sin duda amando demasiado”. (Robin Norwood)

A propósito de estas citaciones de Norwood, veamos la siguiente metáfora: Quien sufre de este tipo de dependencia tiene la esperanza, como en la historia de La Bella y la Bestia, de que un día la bestia se transformará en un bellísimo príncipe gracias a nosotros. Pero a diferencia del final feliz de la historia, en la realidad de la dependencia afectiva se corre el riesgo de que después de mil intentos por salvar al otro (“la bestia”) sin éxito, terminemos volviéndonos como él; perdiendo así la ocasión de abrazar algún otro príncipe que nos está esperando en alguna parte. Perdónenme la “crudeza” de la metáfora, pero es necesario ser conscientes de esto.

Dr. Roberto Cavaliere

EL DESAPEGO

El desapego, ¿qué es?...¿qué nos proporciona?... ¿qué nos produce?...
 “El Mundo con el que te relacionas está creado por la Mente.”
Sólo tú, puedes hacerte feliz y todos los momentos presentes lo son porque tú estás en ellos. Y hoy, en el eterno presente, en el aquí y el ahora, tú serás feliz aunque hoy te acompañe esto o lo otro. Y podrás
Ir pasando de un momento a otro en la vida disfrutándolo plenamente, sin llevar cargas emocionales del pasado. Y como los lirios del campo y los pájaros del cielo estarás libre de preocupaciones viviendo siempre
El eterno presente.
Buda dijo:
El mundo está lleno de sufrimientos; la raíz del sufrimiento es el apego; la supresión del sufrimiento es la eliminación del apego.
El desapego podría definirse como "carencia de sed". Piensa en el ánimo de una persona desesperada por la sed y en el de alguien que no la tiene. Observa mentalmente la diferencia. ¿En cuál ves paz, tranquilidad, seguridad y en cual lo contrario? Ahora observa el mundo, la infelicidad que hay en torno y dentro de ti.
¿Qué la causa? La situación económica, el desempleo, las guerras, la soledad.
Si observas bien, verás que no es nada de esto, porque si esto se solucionara aparecerían otros temas que seguirían causando la infelicidad. ¿Entonces qué es?
Es que esa infelicidad la llevas contigo donde vayas. Esa infelicidad está en ti y no puedes escapar de ti. Está en tu programación, en tu computadora cerebral, son tus creencias; esas que te parecen tan lógicas que ni siquiera sabes que te tiranizan y esclavizan.
Tu mente no deja de producir infelicidad. Ahora, si lo analizas, verás que hay una sola cosa que origina la infelicidad: el deseo-apego.
¿Y qué es el apego?
Es un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona determinada, originado por la creencia de que sin esa cosa o persona, no es posible ser feliz.
Tu mente dice: No puedes ser feliz si no tienes tal o cual cosa, o si tal persona no está contigo. No puedes ser feliz si tal persona no te ama. No puedes ser feliz si no tienes un trabajo seguro. No puedes ser feliz si no das seguridad a tu futuro. No puedes ser feliz si estás solo. No puedes ser feliz si no tienes un cuerpo a la moda. No puedes ser feliz si los otros actúan así. Y cuantos mas “No puedes ser feliz si....”

Tu mente está programada para demostrarte constantemente (si no es por una cosa, es por otra) que no puedes ser feliz. ¡Todo esto es falso!
Tu eres feliz aquí y ahora; pero no lo sabes, porque tus falsas creencias y tu manera deformada de ver las cosas te han llenado de miedos, de preocupaciones, de ataduras, de conflictos, de culpabilidades... Si logra
ras ver a través de esa maraña, comprobarías que eres feliz y no lo sabes.
”No hay un solo momento en tu vida en el que no tengas cuanto necesitas para... Ser Feliz”
Todas las cosas a las que te apegas, y sin las que estás convencido que no puedes ser feliz, son simplemente tus motivos de angustias. Lo que te hace feliz no es la situación que te rodea, sino los pensamientos que hay en tu mente.
El apego es un estado emocional que tiene dos puntas, una positiva y otra negativa. La positiva es el estado de placer y la emoción que sientes cuando logras aquello a que estás apegado. La negativa es la sensación de amenaza y la tensión que lo acompañan, lo que te hace vulnerable al desorden emocional y amenaza constantemente con hacer añicos tu paz.
Observa bien: Si no se consigue el objeto del apego, origina infelicidad; y si se lo consigue solo produce un instante de placer seguido de la preocupación y el temor a perderlo. ¿Podemos ganar la batalla contra los apegos? Si, renunciando a ellos. Cambiando nuestra programación.
Haz una lista de todo lo que te tenga apegado y dile a cada una:
"En realidad no estoy apegado a ti en absoluto. Tan solo estoy engañándome a mí mismo creyendo que sin ti no puedo ser feliz" Y si tu apego se refiere a una persona di: "Te dejo que seas tú mismo; que tengas tus propios pensamientos, que satisfagas tus propios gustos, que sigas tus propias inclinaciones, que te comportes tal como decidas hacerlo.
“Te libero con Amor y me libero con Amor”
Ahora estás en condiciones de amar a esa persona. ¿Por qué? Porque Amar, no es querer. Lo que quieres, quieres poseerlo. Cuando quieres a alguien para ti, solo le estás poniendo una cadena al cuello, y estás
Atándote del otro lado.
El Amor solo puede existir en libertad. Elige entre tu apego y la felicidad. Lo que necesitas no es renunciar, sino comprender, tomar conciencia. Si tus apegos te han ocasionado sufrimiento, esa es una gran ayuda para comprender, y si alguna vez experimentaste el sentimiento de libertad te será útil recordarlo. Borra en ti el ¡que
Feliz me haces! y el ¡esto me hace feliz…!
Sólo tú, puedes hacerte feliz y todos los momentos presentes lo son porque tú estás en ellos. Y hoy, el eterno presente, el aquí y ahora, tú serás feliz aunque hoy te acompañe esto o lo otro. Y podrás ir pasando de un momento a otro en la vida, disfrutándolo plenamente, sin llevar cargas emocionales del pasado. Y como los lirios del campo y los pájaros del cielo estarás libre de preocupaciones viviendo siempre el Eterno presente.
¿De dónde llegó tu apego? Brotó de una mentira que llega desde tu cultura, tu sociedad, o desde tu mismo, o sea de tu programación. Simplemente observa: miles de personas viven sin eso que tu supones dueño de tu felicidad; y si revisas tu pasado encontrarás algo que en un momento dado supusiste insustituible, y que el tiempo te demostró que no era así. Hoy ya ni las recuerdas. ¡Mira que pequeñas eran!.
El cambio se produce únicamente cuando unes el conocimiento a la comprensión; observa que son las columnas del Altar de la Sabiduría.
La clave: Desprogramarse, soltar las ataduras. ¿Qué es tu programación?
Eso que llevas dentro de tu computadora cerebral, que se formó acumulando los datos recibidos. Tu cultura, tus ideas, tus creencias, tus miedos, tus apegos, tus hábitos.
He aquí los nombres de los muros de tu prisión, he aquí los nombres de la maraña que filtra toda la información que te llega. Analízalos uno por uno, ya que el camino no es renunciar, ni poner fuerza de voluntad. No combatáis el mal... El camino es la visión, agrandar el bien contrario.
Tu cultura:
Sea la que fuere, hay otras culturas diferentes, hay otras personas que viven perfectamente sin ella, por lo tanto no es la única. No es la dueña de la verdad.
Tus ideas:
Cuando conoces a alguien, lo etiquetas. Para ti es simpático, o desagradable, o triste, o tonto. Pues, eso seguirás viendo en esa persona ya que esa es la idea que tienes de esa persona. Tú ves a las personas, no como son, sino de acuerdo a la idea que tienes de ella. Sin embargo, otras personas pueden tener una idea diferente a la que tú te hayas hecho, por lo tanto tampoco es la única infalible o valedera. Esto vale no solo con respecto a las personas, sino que involucra a todas tus ideas.
Tus creencias:
Actúas como un fanático cerrado a todo lo que pueda poner en tela de juicio tus creencias. ¿Te asusta el fanatismo en otro?, pues eso es lo que nos hacen ser nuestras falsas creencias. Observa las consecuencias de los fanatismos extremos, ellos se basan en creencias tan arraigadas que no permiten la entrada de otras opiniones diferentes.
Tus miedos:

Si supieras que van a matarte, no podrías dejar de pensar en eso. Esto hace tus miedos, fijan tu mente solamente en ellos. Y si tienes tu mente fija en ellos, no vives tu vida, no puedes ser feliz, nada habrá que pueda alegrarte, verás todo desde el lado más oscuro. Esta no solo es la peor de las ataduras, sino que es la puerta por donde entra todo lo negativo.
La energía sigue al pensamiento, si tu pensamiento es un constante negativo, como podrían manifestarse en tu vida cosas bellas. Si tu mente se revuelca en un laberinto de terror, es eso lo que lamentablemente atraes para ti; luego ella se encarga de hacerte ver que aquello malo que temías, ha sucedido. Lo que no te dice es que ella lo ha creado con sus pensamientos. El miedo hace la combinación perfecta para llevar a la manifestación lo
Que temes; ya que combina pensamiento, sentimiento y palabra. Cierra esta puerta oscura y abre la del Amor con todo tu corazón, ya que el Amor es lo contrario al temor, llénate de Amor y poco a poco tus temores irán perdiendo fuerza.

Tus apegos:
Como un avaro cuidando su dinero, fingirás no ver más que lo que pone en peligro tus apegos. Recuerda que son el motivo del sufrimiento. Si le preguntamos a alguien si le gusta sufrir, con seguridad contestará que
no. Y si ya sabemos cuál es el motivo del sufrimiento tratemos de no darle poder a nada externo a nosotros.
Tus hábitos:
Tienes costumbres, formas que de tanto hacerlas son habituales y lógicas para ti. Es tu parte-robot, que sirve para realizar actos mecánicos, pero no, para enjuiciar a la vida.
Como ves:
El mundo con el que te relacionas y al que amas, es un mundo creado por tu propia mente y tiene muy poco que ver con el mundo real, ¿ porqué no crear con tu propia mente tu mundo de LUZ ? La clave es comprender y
Tomar conciencia.
Entonces todo lo que te esclaviza se va a ir desmoronando, va a ir perdiendo poder en ti y tu propia creatividad va a ir reemplazando al robot mecánico, rígido y falto de vida que eras. Ya no vas a admirar a una flor porque la sabes bonita, sino vas a poder penetrar la esencia de todas las flores. Y no vas a ver el mar, como un pescador de forma mecánica, sino como la belleza y grandeza que le ofrece a tu vista.
“Solo en la medida en que seas capaz de ver a alguien tal como realmente es, aquí y ahora, no tal como es en tu memoria, en tu deseo y en tu imaginación. Sólo así podrás realmente amarla.”
Tu mente, tu cultura, tus creencias...
La felicidad y la desdicha dependen de cómo afrontemos los acontecimientos, no de la naturaleza de los acontecimientos en sí (Anthony de Mello) .
Redescubrirte a ti mismo, es simplemente redescubrir la Vida en plenitud que puedes alcanzar, si te propones eliminar las rejas que tú mismo te pusiste.

"La Nueva Era requiere nuevos hombres. Y el Nuevo Hombre surge del reencuentro consigo mismo. Surge al rellenar el abismo que os separa de la Realidad. Surge por la fuerza apelativa del Amor. Surge por el esfuerzo re -interactivo en un Todo Mayor".
"La energía sigue al pensamiento. Por eso los que creen en cosas equivocadas, igual que los que creen solamente en lo que es limitado a sus vidas, reivindican para sí mismos la prisión espiritual..."